La conquista de Argelia a partir de 1830 y el Decreto Crémieux de 1870 transformaron radicalmente la situación de las comunidades judías.
El Decreto Crémieux, adoptado el 24 de octubre de 1870 por el Gobierno de Defensa Nacional (del que Adolphe Crémieux era ministro de Justicia), concedió de oficio la ciudadanía francesa a los 'israelitas indígenas' de Argelia. Unos 35 000 judíos de Argelia pasaron así del estatuto de indígena al derecho común francés, mientras que las poblaciones musulmanas seguían sometidas al código del indigenato. Este decreto transformó radicalmente la situación de las comunidades judías de Argelia, abriéndoles el acceso a la educación francesa, a las profesiones liberales y a la vida política. Para los Encaoua, creó una tensión inédita entre la tradición rabínica ancestral y la modernidad republicana francesa.
Rav Yaakov Encaoua, gran rabino de Oran en la segunda mitad del siglo XIX, encarnó esta tensión con una agudeza particular. Publicó en 1878 una colección de responsa titulada Yagel Yaakov, una de las últimas grandes colecciones producidas por la tradición rabínica argelina antes de la ruptura de la Segunda Guerra Mundial. En sus decisiones halájicas debía navegar entre las exigencias del derecho francés y los principios del derecho rabínico, inventando una jurisprudencia híbrida que da testimonio de la complejidad de la condición judía en la Argelia colonial.
La Alianza Israelita Universal (AIU), fundada en París en 1860, abrió escuelas en todo el Magreb, incluso en las ciudades donde los Encaoua ejercían su rabinato. Estas escuelas enseñaban el francés, las ciencias y el hebreo moderno, transformando en profundidad las comunidades judías del norte de África. La relación de los Encaoua con la AIU fue contrastada: en Salé, Raphaël Encaoua adoptó finalmente una actitud benévola hacia la Alianza, pues permitía el aprendizaje simultáneo del hebreo y del francés, en particular por parte de las jóvenes antes excluidas de la instrucción. En Oran y Tlemcen, los rabinos Encaoua acompañaron esta transición con pragmatismo, viendo en la educación francesa una herramienta de emancipación compatible con la fidelidad a la Torá.